Especialistas en limpieza de alfombras en Gran Canaria
¡Limpia tu alfombra y elimina el 99% de ácaros y bacterias !
Las alfombras aportan calidez y personalidad a una habitación, pero también son una de esas superficies que terminan acumulando bastante más de lo que podemos ver.
El polvo, las pequeñas partículas que entran desde el exterior, los pelos, restos de comida o las pisadas diarias van quedando entre las fibras. Con el tiempo, la alfombra puede perder parte de su aspecto original, aunque la suciedad no siempre sea evidente a primera vista.
Aspirarla con frecuencia es una buena forma de mantenerla, pero llega un momento en el que conviene realizar una limpieza más profunda. No solo para mejorar su aspecto, sino también para ayudar a conservar las fibras en mejores condiciones durante más tiempo.
Una alfombra puede parecer limpia y no estarlo del todo
La suciedad se incrusta en las fibras , y en ocasiones es imperceptible a la vista
Es fácil asociar la limpieza con aquello que podemos ver. Si no hay manchas y la alfombra mantiene un color uniforme, podemos pensar que está en buenas condiciones.
Sin embargo, las fibras pueden retener pequeñas partículas que la aspiración habitual no consigue retirar por completo. Además, las zonas por las que más caminamos suelen desgastarse y ensuciarse antes que aquellas que apenas utilizamos.
Los bordes, las zonas cercanas a las puertas y los lugares donde se colocan mesas o sofás también pueden acumular suciedad de forma progresiva. Muchas veces no nos damos cuenta hasta que comparamos el aspecto de esas zonas con las partes que tienen menos uso.
Por eso, una limpieza periódica puede ayudar a recuperar parte del aspecto que la alfombra ha ido perdiendo con el uso.
Cada alfombra tiene sus particularidades
Las alfombras se componen de distintos materiales y algunas son fabricadas a mano
No todas las alfombras están fabricadas con los mismos materiales. Algunas tienen fibras naturales, otras sintéticas y también existen diferentes tipos de tejidos, colores y acabados.
Esto es importante a la hora de decidir cómo limpiarlas. Un tratamiento que funciona bien en una alfombra puede no ser el más apropiado para otra.
También hay que prestar atención a la cantidad de agua utilizada. Una alfombra no debería quedar empapada innecesariamente, ya que el secado forma parte del propio proceso de limpieza.
Antes de comenzar, conviene valorar el estado de la alfombra, su composición y el tipo de suciedad que presenta. De esta manera se puede elegir un tratamiento adecuado y evitar utilizar productos o procedimientos demasiado agresivos.
Las manchas necesitan un poco de cuidado
Si no tratamos las manchas lo antes posible, puede costar eliminar cuando se adhieren a la fibra
Una bebida que se derrama, una mancha de comida o las huellas de barro son situaciones bastante habituales. Cuando se actúa rápidamente y de la manera adecuada, suele ser más sencillo tratarlas.
El problema aparece cuando la mancha lleva mucho tiempo en la fibra o cuando se han utilizado diferentes productos intentando eliminarla. En ocasiones, frotar demasiado puede hacer que la suciedad penetre más o que la zona termine presentando un aspecto diferente al resto.
También es importante no intentar eliminar una mancha a cualquier precio. Dependiendo del material, algunos productos pueden alterar el color o afectar a la textura de las fibras.
Por eso, antes de aplicar cualquier producto, es preferible llamar a una empresa especializada.
¿Cuándo es recomendable limpiar una alfombra?
Mantén una limpieza habitual y mejora el aire de tu hogar
No existe una frecuencia exacta que sirva para todas las casas. Depende del tamaño de la alfombra, del lugar donde esté colocada y del uso que reciba.
Una alfombra situada en una entrada o en una zona de paso necesitará más atención que otra que apenas se utiliza. La presencia de niños o mascotas también puede hacer que la suciedad se acumule con mayor rapidez.
El mantenimiento diario sigue siendo importante. Aspirar con regularidad y actuar pronto ante los derrames ayuda a conservar mejor las fibras y a evitar que algunas manchas se conviertan en un problema mayor.
Además, no siempre es necesario esperar a que la alfombra tenga un aspecto claramente sucio. Una limpieza periódica puede formar parte del mantenimiento habitual de la vivienda, especialmente en aquellas zonas que reciben mucho uso.
Una limpieza adecuada empieza por conocer el material
Las alfombras son delicadas y por ello cada una lleva un trato distinto
La limpieza de alfombras no consiste simplemente en aplicar un producto y retirarlo después. Antes hay que valorar su composición, el estado en el que se encuentra y el tipo de suciedad que presenta.
Cuando se hace de esta manera, es posible trabajar con mayor seguridad y evitar tratamientos innecesariamente agresivos.
Una alfombra bien cuidada puede acompañarnos durante muchos años. A veces, recuperar su buen aspecto no requiere sustituirla, sino dedicarle la limpieza y los cuidados que necesita.
Al final, mantener una alfombra limpia también ayuda a conservar la imagen general de la estancia. Es uno de esos elementos que quizá pasan desapercibidos cuando están en buenas condiciones, pero cuya apariencia puede cambiar bastante cuando acumulan suciedad.
Con un mantenimiento adecuado y una limpieza más profunda cuando sea necesario, es posible disfrutar durante más tiempo de una alfombra cuidada, agradable y en mejores condiciones.
Si hace tiempo que no prestas atención a la limpieza de tus alfombras, quizá sea un buen momento para revisarlas. A veces, una buena limpieza de alfombras marca la diferencia y devuelve ese aspecto que tenían cuando las colocamos por primera vez.
En Detailed Clean somos especialistas en el tratamiento y lavado de alfombras modernas, clásicas, de lana o materiales sintéticos. Nos desplazamos de forma gratuita a tu domicilio o negocio en Las Palmas de Gran Canaria, Telde, Arucas, Vecindario, Maspalomas y cualquier punto de la isla.